Hipertensión arterial resistente: un problema clínico común

Las características del paciente que se asocian con hipertensión resistente son edad avanzada, obesidad, ingesta excesiva de sal, nefropatía crónica, diabetes, hipertrofia VI, raza negra y sexo femenino. 
La pseudo resistencia puede deberse a una técnica defectuosa en la medición de la tensión arterial (inobservancia del reposo previo a la toma, manguito demasiado pequeño), una mala cumplimentación del tratamiento y al efecto de bata blanca (que se solventa con el autocontrol domiciliario o el Holter de TA).
La hipertensión resistente se debe a factores ligados al estilo de vida (obesidad, excesiva ingesta de sal,  excesiva ingesta de alcohol, inactividad física), toma de medicaciones que elevan la TA (AINEs, corticoides, descongestionantes nasales, píldoras antiobesidad, estimulantes del tipo de las anfetaminas, anticonceptivos, ciclosporina, eritropoyetina, regaliz, productos de herbolario) o a causas secundarias de hipertensión (apnea obstructiva del sueño, nefropatía parenquimatosa, estenosis de la arteria renal, hiperaldosteronismo primario, feocromocitoma, enfermedad de Cushing, hiperparatiroidismo y coartación aórtica).
Ante una hipertensión arterial resistente lo primero es excluir la pseudoresistencia: ¿Toma realmente el paciente la medicación prescrita?; se debe tomar la TA en casa, en el trabajo o proceder a la monitorización ambulatoria de la TA para excluir un efecto de bata blanca. 
Una vez excluida la pseudoresistencia hay que identificar y revertir los factores de estilo de vida que pueden contribuir a esa resistencia: obesidad, inactividad física, excesiva ingesta de sal y de alcohol, escasa ingesta de fibra. A continuación, debemos discontinuar o reducir la dosis de las medicaciones que pueden causar aumentos de la TA como son los AINEs, corticoides, descongestionantes nasales… 
El siguiente paso es excluir una causa secundaria de hipertensión. Finalmente, hay que optimizar el tratamiento farmacologico. Debemos maximizar el tratamiento diurético ya que en estos pacientes existe muchas veces un problema de retención hidrosalina. Añadir un diurético de asa a la tiazida y/o añadir un antialdosterónico o amilorida suele resultar muy efectivo. La adición de un vasodilatador potente como el minoxidil asociado a un diurético de asa también es una medida muy eficaz. En caso de fracaso de las medidas previas se debe remitir al paciente a un especialista en hipertensión.

Clahoun DA et al. Resistant Hypertension: Diagnosis, Evaluation, and Treatment. Circulation 2008;117:e510-e526.

Fuente: www.cardioatrio.com

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